viernes, 11 de enero de 2008

PETE DOHERTY se domestica en Madrid

Tengo que reconocerlo, The Libertines es, posiblemente, el grupo británico más sobrevalorado de la última década. Sólo así que se entiende que con dos únicos discos cuenten con un album recopilatorio, pero bien en cierto que en su breve e intensa carrera dejaron un buen puñado de hits. Por este motivo, la visita a Madrid de su miembro fundador Pete Doherty al frente de los Babyshambles era una cita casi obligada. Al margen de sus escándalos con las drogas, sus portadas en la prensa rosa junto a su ex Kate Moss o su facilidad para marcar tendencias estilísticas, el enfant terrible era noticia por algo meramente musical: la presentación en directo de su último trabajo, el digno Shotter’s Nation.

Conocedor de ello, Doherty se comportó con un músico y no como una caricatura, sorprendiendo a todos quellos que esperaban una subida de tono o nueva gamberrada. Desde los primeros acordes de Carry up on the morning se mostró muy concentrado, profesional, incluso distante. Lástima su empeño no se viera recompensado por culpa del mal sonido de La Riviera, donde incluso en algunas apenas se podía escuchar su voz. Siempre es la misma historia y no quiero pecar de cansino, pero en Madrid cada vez cierran más salas, abren menos y, las que quedan, no se caracterizan por su buena acústica o comodidad. Los entradas son más caras, los artistas más destacados, pero la calidad sigue siendo igual de infame. Una pena.

Entre el público vi más sombreros que en la sección de complementos de un centro comercial, claro síntoma de que muchos de lso asistentes acudieron por el morbo de ver a Doherty y lo meramente musical les importaba más bien poco. Como pasaba en tiempos de los Hombres G (no lo digo por los jerseys de “rayas”), alguien del público lanzó un sujetador que Pete se colgó del micrófono y, antes de los bises, demostró que sabía que estaba en España colocándose una montera de torero. Esos fueron los dos únicos gestos que dejó un show donde destacaron los temas Delivery, Side of the road, You Talk y el broche final con Fuck forever, la más coreada.




Como supo a poco y muchos nos quedamos con ganas de más antes del fin de semana, la fiesta cotinuó en el pub Tupperware y se remató en el club Barbarella, donde no pararon de sonar temas de The Libertines, Babyshambles o Dirty Pretty Things. Repertorio acertado, sonido pésimo y aceptable puesta en escena. La cita no pasará a la historia, pero sirvio para mostrar a Doherty como lo que realmente es: un músico. A ver lo que tarda en volver a hacer una de las suyas…

martes, 8 de enero de 2008

Héroe... por un día

Los oyentes del programa, lectores de mis artículos y amigos ya sabéis de mi ferviente devoción por el duque blanco Mister David Bowie. Prácticamente cada semana cae un tema suyo o una versión, hay una referencia en algún párrafo o aparece en alguna conversación nocturna a pie de barra. Sin embargo, hay una espina que nunca he podido sacarme y es no haber visto al británico universal en directo. Tuve mi oportunidad en 2004 durante el Reality Tour, saque mi entrada para los conciertos de Xacobeo nada más conocer la noticia, prefiero no recordar el sms de un estimado amigo que me confirmó su caída del cartel por problemas de salud. Entré en su web para comprobarlo y maldecí aquel momento. Ese verano de 2004 The Cure acompañaron a Lou Reed, Muse y Starsailor en Santiago de Compostela y, aunque Robert Smith estuvo pletorico, habría dado todo por ver a Bowie subir al escenario de Monte do Gozo... mi gozo en un pozo.



De acuerdo, el Reality Tour no estaba cosechando buenas críticas y el duque estaba muy lejos de esos míticos conciertos setenteros con Ziggy Stardust & the Spiders from Mars, pero su repertorio era impresionante y se había preparado a conciencia en la que, todo indica, sería su última gran gira mundial. Un amago de infarto nos privó de él y, si algo pido a este 2008, es que salde nuestra deuda con un nuevo show, da igual donde y cuando, que allí estaré.
Hoy martes cumple 61 años y su legado permanece inalterable al paso del tiempo. Bowie es el artista que ha sabido envejecer más dignamente de la historia de la música y, aunque me quedo con sus primeros diez años, cada una de las etapas de su longeva carrera nos ha dejado canciones memorables. El apogeo Glam, su vena rockera, su época berlinesa con Brian Eno, su sociedad con Iggy Pop, sus aportaciones a la música disco, sus coqueteos con la electrónica, sus participaciones en bandas sonoras de culto, sus épicos baladones... es imposible que en un concierto de tres horas no se quedasen fuera más de una buena docena de hits. El peor disco de Bowie sería la obra maestra de cualquier artista que copa las listas de éxitos actuales.

No en vano, creo que todos los músicos han pasado por una "etapa Bowie" a lo largo de su trayectoria (repasa la trayectoria de Alaska, Héroes del Silencio, U2, Radiohead... y me darás la razón). A todos les gusta jugar a ser dios, a todos nos gusta emular a Bowie en algún momento de nuestra vida, todos podemos ser héroes... sólo por un día.

miércoles, 2 de enero de 2008

El año que el INDIE se hizo mayor

Analizando musicalmente el 2007 es inevitable hacer referencia a The Gossip, Band of horses, Wilco, Radiohead, Arcade Fire o White Stripes. La categoría de “grupos de culto” siempre había estado ligada a la intelectualidad, a las minorías, y muy reñida con los charts y listas de ventas. Sin embargo, en el año que terminó pudimos ver a los veteranos Modest Mouse moviéndose cómodamente en el top ten estadounidense, entre los paraguas de Rihanna y la magia de Springsteen.

Los más escépticos aseguran que la mayoría de estas bandas lanzaron sus discos al mercado entre los meses de febrero y junio, aprovechando la temporada de sequía pre-veraniega para llegar a lo más alto. En mi opinión, esta teoría cae por su propio peso, pues todos los años ha habido primaveras y nunca vivimos una situación similar. Creo que todo es producto de las escasas pretensiones de estas bandas que, a diferencia de las bandas mainstream, no tienen prisa en llegar a la cima y saben que la música es una carrera de fondo. White Stripes o Modest Mouse han recorrido las carreteras durante más de una década antes de ocupar las portadas de revistas, mientras que otros hypes están en boca de todos sin apenas haber ofrecido un par de conciertos, con una trayectoria tan efímera como su momento de gloria. ¿Quién se acuerda de Fountains of Wayne?. ¿Quién recordará a The Fray el año que viene?.

Por la parte que me toca, muchos de los seguidores de estas bandas rondan la treintena y, aunque sus sueldos no son desorbitados, empiezan a tener un dinerito para sus pequeños caprichos, para esos vicios musicales como ediciones deluxe, revistas especializadas, conciertos y festivales. Mientras, lo que están en el instituto tienden a descargarse absolutamente todo, para luego almacenarlo en un DVDr y no volverlo a escuchar.


El caso de Jack White y Megan Stripe es el más ilustrativo. Desde su debut han firmado discos brillantes, acompañados de una acertada estética y unos impecables videoclips. Son inteligentes, no han dejado nada para la improvisación y, en esa estrategia, nunca estuvieron presionados por nadie con corbata para vender millones de discos. Han aparecidos en series de televisión, bandas sonoras y anuncios, factor que indudablemente les ha ayudado, pero nunca lo han buscado.


Hemos comenzado el año con la consagración de Band of Horses, vibramos con la canción de No cars go de Arcade Fire, recordaremos por mucho tiempo los magníficos de conciertos de Cat Power o Wilco en nuestro país, estamos expectantes ante el regreso de Death Cab for Cutie y, en breve, podremos comprobar en el segundo asalto de The Gossip si lo suyo es flor de un día o han venido para quedarse. No me gusta crecer, pero así da gusto cumplir un año más.

lunes, 31 de diciembre de 2007

NOCHE DE FIESTA

Día 31 de diciembre de 2007. Última noche del año. Si tu eres de los que va a pagar más de 50 euros por beber de garrafón, esperar colas interminables para dejar el abrigo y taparse la nariz cada vez que entres al baño, no sigas leyendo. Si por el contrario pasas de macrofiestas y has decidido montar una fiesta al más puro estilo guateque sideral en tu humilde morada, aquí van unas propuestas para garantizar horas de diversión. Se trata de la sesión que acabo de preparar para amenizar la velada noturna con lo mejor del año que está a punto de concluir, algún clásico básico y un par de rarezas de esas que todo buen dj se guarda en la manga para combatir el tedio. Seguro que al final de la noche algún asistente dirá eso de “A dj saved my soul tonight” mientras se mete un chocolate con churros (recalentado) entre pecho y espalda.
Abrimos con un poco de caña para bailar y bajar la cenita:
The Chemical Brothers – All rights reversed
The Presets – Are you the one?
LCD Soundsystem – North American Scum
Justice – D.A.N.C.E
The Rapture – Don’t gone do it
The Gossip – Standing in the way of control (Soulwax remix)
Un poco de tregua con tintes indies:
Bloc Party – Hunting for witches
Franz Ferdinand – I’m your villain
Kaiser Chiefs – Thank you very much
Kula Shaker – Super CB Operator
Arctic Monkeys – Brianstorm
Radiohead – Body Snatchers
Turno para los rockeros. Las copas empiezan a surtir efecto, es hora de desgañitarse y demostrar tu dominio del air guitar.
Wolfmother – Woman
Led Zeppelin – Dazed and confused
The Hives – Tick tick Boom
Ramones – I believe in miracles
The Donnas – School’s out (Alice Cooper cover)
The Pipettes – We’re the pipettes
Recordemos lo mejor de 2007 y los clásicos de siempre, ideales durante la exaltación de la amistad.
The View – Wasted little dj’s
The Wombats – Let’s dance to Joy Division
Super Furry Animals – Baby ate my eightball
The Coral – Who’s gonna find me
The Cure – Friday I’m in love
David Bowie – Heroes
New Order – Blue Monday
Mi cierre habitual en todas las sesiones, algún/a afortunado/a utiliza esta canción para los preliminares...
Pizzicato Five – I was made for loving you (Kiss cover)
Toma nota y feliz 2008!

viernes, 28 de diciembre de 2007

VUELVE EL MACHO

Si algo caracteriza a las modas es su brevedad. En un tiempo no muy lejano se habló del metrosexual, pero fue algo efímero, inmediato y que ahora nos suena a mofa. Esa estética amanerada ha pasado a mejor vida porque ha vuelto el macho, el hombre autentico, el duro, la personificación del tema Bad Boys de Whitesnake. Y esa vuelta a los cánones clásicos queda plasmada en quien, sin duda, ha sido el gran protagonista de 2007: Nicolás Sarkozy. Hoy es presidente de Francia, mañana lo será del mundo.

Le gusta más una foto que a Parada un sarao. Su llegada a Chad para liberar a los españoles parecía más propia de una película de Harrison Ford. Bajando del avión, con su mirada fría, caminando firme y seguro. La misma escena que cuando acuda al encuentro con los secuestrados por las Farc. Sarko es capaz de negociar cara a cara con terroristas de la selva amazónica horas después de pasearse por las pirámides de Egipto junto a Carla Bruni y una expedición de periodistas. Parece ajeno a todas las miradas, pero en el fondo desea que todos le envidien y que su fotografía aparezca en las portadas, con esas RayBan negras de poli malo de la mano de la otrora musa indie. Y mientras, su ex mujer (que es prima de Gallardón), desaparecida en combate.

Si fuera actor, Sarko sería como Steven Seagal, pero sin utilizar dobles en las escenas de acción. Y si fuera futbolista, sería como su compatriota Zizou, a ver quien es el valiente que se atreve a insultar a su hermana y no se lleva un cabebazo. También podría ser Rikjaard escupiendo en la cara de sus rivales, sólo que Sarko no se dejaría torear sus acólitos, como le sucede al holandés. Sus aires megalómanos superan a Bono y no creo que tarde mucho en invitar al líder de U2 a su despacho para dialogar sobre el futuro del planeta. Un planeta que estará dominado por él, o al menos lo intentará.
Ya veremos que nos depara el 2008, pero todo apunta a que tendremos Sarko para rato. ¿Se ofrecerá para poner fin al conflicto vasco?. ¿Solucionará la huelga de los empleados de limpieza del Metro?. ¿Se plantará con su avión en el Camp Nou para recuperar físicamente a Henry?. ¿Se atreverá a presentar su propio programa de televisión en plan predicador, cómo hacen los presidentes latinoamericanos?. ¿Sacará un disco de duetos con artistas galos?. ¿Tendrá un cameo en la próxima película de Asterix?. ¿Protagonizará un posado/robado con la Pataky?. ¿Le robará la novia a su hijo pequeño?. ¿Sobornará a la justicia deportiva para que Francia deje de hacer el ridículo en Roland Garros y en el Tour?. ¿Será él quién encuentre a Maddie?, ¿y a Bin Ladem?. En breve lo sabremos, pero recuerda que mientras tu pierdes el tiempo riéndote de Sarko, el machote se está cepillando a la Bruni. Très bien.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Happy birthday Mister Richards

Ayer fue el cumpleaños de Keith Richards. 64 tacos, ahí es nada, que diría un castizo. No se cómo estará por dentro (especialmente después de esos cotilleos sobre su cambio de sangre en una clínica suiza y demás rumorología), pero lo cierto es que por fuera no se puede estar más arrugado. Da lo mismo, Richards sigue siendo un gentleman, un dandy de la decadencia bien entendida, una leyenda viva del rock inalterable al paso del tiempo.

En los últimos años ha contribuido a alimentar esa leyenda negra aireando todo de tipo de polémicos comentarios: que si se quedó durmiendo la borrachera en el estreno de Piratas del Caribe III, que si insultó a la nueva ola de hypes británicos, que se fumó las cenizas de su padre y se cepilló a Kate Moss antes que Pete Doherty... mientras que aquí en España la prensa rosa dedica sus portadas a Tony Anikpe o Aida Nizar en Inglaterra hacen lo propio con Ozzy Osbourne y Keith Richards, igual que en las revistas del Mariskal Romero. Que aburridos somos.
Esta noticia me vale para inaugurar una nueva sección del blog, la de conciertos míticos, que abriré con la visita de los Stones a Zaragoza el 29 de septiembre de 2003. Me quedé sin entradas para Madrid (ya sabéis, en cuestión de horas se agotaron por culpa de “los que nunca van a conciertos, pero si tocan los Rolling Stones o U2 voy de cabeza para vacilar a mis compañeros de curro”...), así que había perdido la esperanza de volver a ver en vivo a sus majestades satánicas. Sin embargo, en uno de esos concursos radiofónicos que nunca participas por nunca toca, hubo suerte. Había que escribir un relato breve sobre porqué querías ver a los Stones y, el más original, sería premiado con una entrada doble. Estaba yo por tierras olmedienses en plenas fiestas patronales cuando recibí la llamada. Increíble. Casi de empalmada me planté en la feria de muestras de Zaragoza con mi compañero de aventuras, Carlitos Jagger, que repitió después del show en el Calderón y es uno de los más fieles seguidores de los Stones que conozco.


El autocar que viajaba del centro de la ciudad al recinto parecía extraído de una película setentera. Todos proponiendo su setlist perfecto, recordando su último concierto, desvelando nuevos cotilleos de esos que tanto nos gustan... eso si, nadie habló de los teloneros y eso que eran Primal Scream. Los británicos tuvieron un inicio de carrera muy stoner, pero allá por 2003 todavía seguían coqueteando peligrosamente con la electrónica y los más puristas les habían perdido la pista. Gillespie y los suyos salieron a escena sobre las 20:30 y nadie les hizo ni caso, ni siquiera con los rotundos Ewastika Eyes o Miss Lucifer. La verdad es que yo estaba más pendiente de pillar un buen sitio, como la mayoría de los allí presentes.

El recinto estaba dotado de un escenario gigantesco y otro más pequeño en el centro, unidos por una pasarela. Después de mucho pensar, decidí situarme en la primera fila del miniescenario. Estaba centrado y se podía ver gran parte del concierto en buenos condiciones, pero en los tres temas que interpretasen en el escenario pequeño estaría a escasos metros de Jagger, Richards, Wood y Waitts. Así fue, todavía permanece imborrable en mi retina esa interpretación del It's only Rock & Roll (but I like it) en una plataforma, pegados al público y lloviendo a cantaros bajo la luna. Esa es la viva imagen del rock. Gracias Stones.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Entrevista a NACHO VIGALONDO

El cortometrajista nominado al Oscar por 7.35 de la mañana apuesta por la ciencia ficción en su ansiado salto al largo. Ganador en los festivales de Texas y Sitges, Hollywood ya prepara su remake antes de que se estrene el original pues, paradójicamente, Los Cronocrímenes todavía no tiene distribución en España.


"Cuando llegue a Sundance, pienso abordar a Tarantino"


Una mansión en plena Cantabria rural. Una momia que cubre su rostro con vendas rosas. Un tipo que regresa al pasado accidentalmente y se encuentra con una bella joven. Tres elementos, a cual más desconcertante, componen la esperada opera prima del cineasta Nacho Vigalondo (Cabezón de la Sal, Cantabria 1977). “Empecé a escribir el guión de una película de viajes por el tiempo, eran mis favoritas en la infancia, pero nunca pensé que llegaría a dirigirla. No he parado de jugar con ella, de combinar sus escasos elementos, hasta conseguir el resultado que quería. La primera película siempre tiene la obligación de ser tuya. De no existir tú, no existiría ella. Dentro de veinte años se recordará, para lo bueno y lo malo”.

Nacho afirma que no se levanta cada mañana pensando en dejar su sello. No es algo que le obsesione, pero sus creaciones siempre están regidas por unos parámetros estéticos propios. Sólo hay que repasar su trayectoria como cortometrajista. En Código 7 se atrevió con una trilogía de ciencia ficción basada en la vida cotidiana. En 2005 logró una candidatura a los Oscars con el aclamado 7.35 de la mañana, un ejercicio de estilo rodado íntegramente en un bar y cuya trama se ajusta a la duración de una canción compuesta por él mismo. Su último cortometraje, Choque, propone una aventura épica en toda regla sin salir de un salón recreativo. Con semejantes antecedentes, no es de extrañar que la economía de elementos también esté presente en su debut, con una historia de viajes temporales sin recurrir a los costosos efectos especiales. “No se trata de falta de presupuesto como muchos creen. La escasez de elementos puede usarse como recurso expresivo. Es el reto más fascinante como director y el público también lo agradece, vinculándose más a la historia porque sabe que no hay artificio”.




Los Cronocrímenes destila cinefágia desde los títulos de crédito. Harry Knowles, uno de los gurús de la red, despertó la curiosidad del público estadounidense gracias a una crítica en su multivisitado blog. “Harry estaba entre el público durante el primer pase en Estados Unidos. No creo que haya una efectividad constatada del poder que tiene Internet en el éxito o fracaso de una película, pero no me esperaba una reacción así”. Ese fue el principio del idilio internacional que está viviendo el realizador cantabro. Ganador del premio a mejor película en el Fantastic Fest de Austin (Texas), desvela sonriente que también viajará a Sundance. “Lo primero que haré será asaltar a Tarantino”, bromea. “Durante la promoción coincidí con Joe Dante. Había dos opciones: contarle todo lo que significa para mí, y que piense que soy un tarado, o guardar las formas. Al final, casi siempre opto por la segunda”.

No es la primera vez que vive una situación así. En trabajos anteriores coincidió con Borja Crespo y Miguel Ángel Martín, personas a las que tuvo el placer de admirar antes que conocer. “Nunca pensé en dar vida a un personaje de Martín, fue un sueño enfundarme la máscara de Rubberface en el cortometraje Snuff 2000”. Otro de sus compañeros de aventuras en tierras americanas fue el director vasco Koldo Serra, que también presentó en Texas su primer largo Bosque de sombras. “Es una lástima que en España no haya tenido la repercusión que se esperaba porque es una gran película, igual que pasó con Nacho Cerdá y Los olvidados. Las distribuidores piensan que hay que apoyarse en la televisión para tener mayor seguridad, se produce más de lo que realmente se puede enseñar en las salas. Por suerte, no siempre sucede así, hay casos excepcionales como el de J.A. Bayona o el dúo Balagueró-Plaza, que están funcionando muy bien”.
Tan bien que El orfanato ha alcanza los 22 millones de euros en taquilla y REC, en su primer fin de semana, sumó un millón y medio de recaudación, con su remake estadounidense en pleno rodaje. “Es una situación que te descoloca. Mí película aún no se ha estrenado en España y ya están negociando su remake en Los Ángeles. Antes, en contadas ocasiones, se distribuía fuera y ahora estamos viviendo la situación opuesta. Estoy seguro que sí Los Cronocrímenes llega a los cines españoles es gracias a la respuesta extranjera”. Sorprendido por la noticia, Nacho nos desvela nuevos datos. “Todo nació después de la proyección en Texas y ante la buena repuesta del público. A mí me ayudó a recuperar la esperanza que tenía mientras escribía el guión. Siempre imaginé que el papel protagonista le iría muy bien a Bruce Willis. Sin embargo, me gustaría que la actriz también fuera Bárbara Goenaga, trabajar con ella es asquerosamente cómodo”.


Bárbara también protagonizó su cortometraje Choque, donde interpreta a la pareja del propio Vigalondo. Aunque se considera más autor que intérprete, siempre se reserva un papel en sus obras. En Los Cronocrímenes da vida a un peculiar científico. “Es un personaje que representa mi labor en la película, existen muchos paralelismos conmigo. Se trata de un niño grande que no para de jugar, igual que el director. Cuando te sitúas detrás de la cámara, crees que eres creador y víctima al mismo tiempo. Una gigantesca mentira que queda plasmada en el papel del científico”.

Después de dialogar sobre cine, mentiras y viajes por el tiempo, era inevitable desembocar en la controvertida decisión de la Academia del Cine para agilizar la gala de los Goya, dejando a los cortometrajistas fuera de la ceremonia. “Es un error que cae por su propio peso. Los académicos no valoran a los nuevos valores y con decisiones así lo único que consiguen es jerarquizar los premios. Me parece una falta de respeto hacer distinciones y calificar algunas categorías ‘de segunda fila’. Además, la entrega del Goya a Mejor Cortometraje no genera lentitud, si la ceremonia es tan larga y aburrida es por la calidad de los guiones y los continuos cambios de presentadores. Si pretender emular el espectáculo de la gala de los Oscars necesitan un presupuesto más holgado y más preparación, pero olvidarse de los cortometrajes no va a cambiar nada. De hecho, no conozco ninguna opinión a favor de esa medida”.

Más bien lo contrario. La Academia se ha ganado muchos enemigos, entre ellos los propios cineastas. Agrupados en la plataforma ‘Indignados’, los nuevos realizadores superaron las 4.000 firmas hasta lograr una precipitada rectificación, además de apoyar iniciativas como la proyección de sus cortometrajes en salas comerciales antes de los largos. “Todo esto me ha pillado fuera y tendría que analizarlo, porque podría ser contraproducente. No consiste en mendigar, sino regalar. Hay que tener en mente al espectador y evitar que los cortos sean usados como relleno”.