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lunes, 28 de julio de 2008

NO FUTURE FOR YOU

Con el tiempo, he aprendido a tragarme mis palabras con la misma pericia que un faquir hace lo propio con sus sables o Lucia Lapiedra (antes de llamarse Miriam Sánchez) con otras cosas. Lo digo porque fui de los que daba por hecho que Amy Winehouse se caería del cartel del Rock in Rio y sois muchos quienes me habéis recordado mi patinazo estos últimos días. De acuerdo, me equivoqué y hago el correspondiente propósito de enmienda, pero reiteró que Amy no cantó en el festival. Más bien se limitó a asistir, maullar cual gato de callejón y, por supuesto, cobrar. Si uno va a un concierto de la joven británica, va a escuchar esa voz negra que combina decadencia y elegancia. De eso, en Arganda no hubo nada.
En la otra mano lleva una Mahou de medio litro.
Del mismo modo, un concierto de Sex Pistols debe ser sinónimo de incorrección, ruido, mugre y furia. En su primera actuación en nuestro país tampoco hubo nada de eso. Su actuación en el Summercase sonó bien, limpia y correcta, todo lo contrario a ese mítico concierto en el Manchester de finales de los setenta, al que sólo acudieron 30 personas (entre ellas, los fundadores de Buzzcocks, New Order o Simply Red).
No entiendo porqué Johnny Rotten sigue subiéndose a los escenarios con 60 años y no fue fiel a sus principios de retirarse al cumplir los 30. Tampoco comparto que el grupo continúe devaluando su nombre tras la muerte del bajista Sid Vicious. Frases como No future for you no suenan igual en un escenario patrocinado por Movistar que en la Inglaterra post industrial del Thatcherismo. Sex Pistols ya no es el grupo que, sin apenas saber tocar, marcó un hito en la historia de la música con un único disco.
Ahora, este icono punk es una marca, una franquicia, como Starbucks, McDonalds, H&M y el resto de negocios que invaden la Gran Vía madrileña donde antes había cines y tiendas de discos. Cuando voy a un concierto de Amy quiero que suene bien y en uno de Sex Pistols quiero que suenen mal. Así es la música.

jueves, 26 de junio de 2008

Ni ROCK ni RÍO

El pasado sábado estuve en Arganda del Rey para ver el último concierto de Peluze, un grupo que siempre he recomendado y del que, con el tiempo, lamentaremos haber dejado morir. Frente al escenario, con cartel gigante del Rock in Río. Esa imagen me impactó, porque para ver a Peluze (junto a los míticos Sou Edipo) estábamos en familia, muy pocos, pese a ser al aire libre y gratis. Pero en el Rock in Río habrá miles de personas, de esos que sólo les gusta la música un día y se pasarán el resto del año sin pisar otro concierto. España es, después de Japón, el país que más paga a los artistas internacionales. El paraíso de los grupos veteranos que no pasan por su mejor momento y vienen aquí a hacer el agosto. También somos el país que más castiga a los talentos autóctonos, sólo hay que comprobar el nulo riesgo que han asumido los organizadores del Rock in Río al confeccionar el cartel. El Canto del Loco, Manolo García, Rosario Flores, Estopa, Alejandro Sanz... nada nuevo bajo el sol. Podrían haber incluido a Melendi, Nena da Conte o King Africa y se habrían quedado tan a gusto, argumentando que se trata de un festival “ecléctico y multicultural”. La única formación “alternativa” que actuará serán The Cabriolets y no por merito propio, sino porque su cantante es Bimba Bosé, que algo habrá influido. De Amy Winehouse no voy a hablar porque ya lo hice antes de su fama desmesurada por motivos extra musicales, sólo diré que muchos de los que vayan por morbo se quedarán con las ganas, pues seguro que cancelará su show. Después de sus lamentables últimos conciertos (sin voz, sin ganas y sin saber ni donde estaba) es lo mejor que podría pasar.
Rock in Río toma su nombre de las ediciones anteriores celebradas en Brasil o Portugal, donde si había Río y también Rock, mucho Rock: Queen, Guns and Roses, Aerosmith, AC/DC y otros nombres legendarios han ilustrado sus carteles. La versión cañí no es más que una excusa para construir un pabellón con dinero de la Comunidad, recalificar los terrenos y disparar los precios de las nuevas urbanizaciones en Arganda. Un pelotazo más, pero esta vez escudado en el apoyo a la música. Si entras en la web del Rock in Río, no ves biografías de los artistas, ni fotos, ni datos que fomenten el interés por la música. Sólo anuncios de todo (banners, pop up’s, url’s...), mucha publicidad de los patrocinadores (que nada tienen que ver con el mundo de la música) y venta de entradas online. Más que la web de un festival, parece la de un parque de atracciones, que más o menos es lo que será “ciudad del Rock” con su noria gigante, pista de esquí y demás parafernalia. Lástima que la primera visita de Neil Young a nuestro país tenga este escenario impropio de su categoría.
Si alguien tiene previsto pasarse para ver a
Alanis Morrisette, que no se asuste, este es el aspecto actual de la cantautora canadiense. Si algún escéptico todavía cree que Elvis está vivo, que busque dentro de estómago de Alanis. Lo siento Rock in Río, yo NO VOY.

miércoles, 11 de junio de 2008

LOS CABEZA DE CARTEL

La temporada festivalera ha comenzado y el primero en caer ha sido el Electric Weekend de Getafe. Después ha venido Festimad y está a las puertas Summercase. La guerra de guerrillas que se han declarado los promotores de macrofestivales este año daría para escribir muchos post: conspiraciones, traiciones, contraprogramaciones, cachés desorbitados… pero es una polémica que me da mucha pereza y estamos a mitad de semana, así que voy a plantear una pregunta: ¿Qué criterio siguen los festivales para decidir que grupo es el cabeza de cartel?. Como decía Harry el Sucio, hay tantas opiniones como traseros y todos tenemos la nuestra. Yo siempre había creído que el orden del cartel se confeccionaba en función del presupuesto. Cuanta más pasta cobre el grupo, más arriba estará. Otros amigos aseguran que es por su trayectoria y veteranía. Es decir, cuanto más tiempo lleves en esto, más posibilidades tienes de ser la atracción principal. La otra opción mantiene que el cabeza de cartel es el grupo que está atravesando un mejor momento y se considera que tiene un mayor poder de convocatoria entre el público. Ninguno de los tres planteamientos, todos muy respetables, es lo suficientemente sólido como para responder a las siguientes preguntas sobre Electric Weekend: ¿Merece Serj Tankian, por mucho que haya liderado a S.O.A.D., estar por delante de mis admirados Biffy Clyro?. ¿Por qué los hermanos Cavalera están relegados a tocar en un escenario más pequeño y en peores condiciones? (pregunta también aplicable a Q.O.T.S.A.)… y, lo más importante, si Iggy Pop es el padre de lo que hoy conocemos como Punk… ¿por qué unos devaluados Offspring actúan en un horario de privilegio y la iguana de Detroit se contorsiona a plena luz del día?.
Bueno, si algún lector de este humilde blog se encuentra entre las más de 54.000 personas que se pasaron por el Electric Weekend, se agradecen los comentarios.

viernes, 11 de enero de 2008

PETE DOHERTY se domestica en Madrid

Tengo que reconocerlo, The Libertines es, posiblemente, el grupo británico más sobrevalorado de la última década. Sólo así que se entiende que con dos únicos discos cuenten con un album recopilatorio, pero bien en cierto que en su breve e intensa carrera dejaron un buen puñado de hits. Por este motivo, la visita a Madrid de su miembro fundador Pete Doherty al frente de los Babyshambles era una cita casi obligada. Al margen de sus escándalos con las drogas, sus portadas en la prensa rosa junto a su ex Kate Moss o su facilidad para marcar tendencias estilísticas, el enfant terrible era noticia por algo meramente musical: la presentación en directo de su último trabajo, el digno Shotter’s Nation.

Conocedor de ello, Doherty se comportó con un músico y no como una caricatura, sorprendiendo a todos quellos que esperaban una subida de tono o nueva gamberrada. Desde los primeros acordes de Carry up on the morning se mostró muy concentrado, profesional, incluso distante. Lástima su empeño no se viera recompensado por culpa del mal sonido de La Riviera, donde incluso en algunas apenas se podía escuchar su voz. Siempre es la misma historia y no quiero pecar de cansino, pero en Madrid cada vez cierran más salas, abren menos y, las que quedan, no se caracterizan por su buena acústica o comodidad. Los entradas son más caras, los artistas más destacados, pero la calidad sigue siendo igual de infame. Una pena.

Entre el público vi más sombreros que en la sección de complementos de un centro comercial, claro síntoma de que muchos de lso asistentes acudieron por el morbo de ver a Doherty y lo meramente musical les importaba más bien poco. Como pasaba en tiempos de los Hombres G (no lo digo por los jerseys de “rayas”), alguien del público lanzó un sujetador que Pete se colgó del micrófono y, antes de los bises, demostró que sabía que estaba en España colocándose una montera de torero. Esos fueron los dos únicos gestos que dejó un show donde destacaron los temas Delivery, Side of the road, You Talk y el broche final con Fuck forever, la más coreada.




Como supo a poco y muchos nos quedamos con ganas de más antes del fin de semana, la fiesta cotinuó en el pub Tupperware y se remató en el club Barbarella, donde no pararon de sonar temas de The Libertines, Babyshambles o Dirty Pretty Things. Repertorio acertado, sonido pésimo y aceptable puesta en escena. La cita no pasará a la historia, pero sirvio para mostrar a Doherty como lo que realmente es: un músico. A ver lo que tarda en volver a hacer una de las suyas…

martes, 8 de enero de 2008

Héroe... por un día

Los oyentes del programa, lectores de mis artículos y amigos ya sabéis de mi ferviente devoción por el duque blanco Mister David Bowie. Prácticamente cada semana cae un tema suyo o una versión, hay una referencia en algún párrafo o aparece en alguna conversación nocturna a pie de barra. Sin embargo, hay una espina que nunca he podido sacarme y es no haber visto al británico universal en directo. Tuve mi oportunidad en 2004 durante el Reality Tour, saque mi entrada para los conciertos de Xacobeo nada más conocer la noticia, prefiero no recordar el sms de un estimado amigo que me confirmó su caída del cartel por problemas de salud. Entré en su web para comprobarlo y maldecí aquel momento. Ese verano de 2004 The Cure acompañaron a Lou Reed, Muse y Starsailor en Santiago de Compostela y, aunque Robert Smith estuvo pletorico, habría dado todo por ver a Bowie subir al escenario de Monte do Gozo... mi gozo en un pozo.



De acuerdo, el Reality Tour no estaba cosechando buenas críticas y el duque estaba muy lejos de esos míticos conciertos setenteros con Ziggy Stardust & the Spiders from Mars, pero su repertorio era impresionante y se había preparado a conciencia en la que, todo indica, sería su última gran gira mundial. Un amago de infarto nos privó de él y, si algo pido a este 2008, es que salde nuestra deuda con un nuevo show, da igual donde y cuando, que allí estaré.
Hoy martes cumple 61 años y su legado permanece inalterable al paso del tiempo. Bowie es el artista que ha sabido envejecer más dignamente de la historia de la música y, aunque me quedo con sus primeros diez años, cada una de las etapas de su longeva carrera nos ha dejado canciones memorables. El apogeo Glam, su vena rockera, su época berlinesa con Brian Eno, su sociedad con Iggy Pop, sus aportaciones a la música disco, sus coqueteos con la electrónica, sus participaciones en bandas sonoras de culto, sus épicos baladones... es imposible que en un concierto de tres horas no se quedasen fuera más de una buena docena de hits. El peor disco de Bowie sería la obra maestra de cualquier artista que copa las listas de éxitos actuales.

No en vano, creo que todos los músicos han pasado por una "etapa Bowie" a lo largo de su trayectoria (repasa la trayectoria de Alaska, Héroes del Silencio, U2, Radiohead... y me darás la razón). A todos les gusta jugar a ser dios, a todos nos gusta emular a Bowie en algún momento de nuestra vida, todos podemos ser héroes... sólo por un día.

miércoles, 2 de enero de 2008

El año que el INDIE se hizo mayor

Analizando musicalmente el 2007 es inevitable hacer referencia a The Gossip, Band of horses, Wilco, Radiohead, Arcade Fire o White Stripes. La categoría de “grupos de culto” siempre había estado ligada a la intelectualidad, a las minorías, y muy reñida con los charts y listas de ventas. Sin embargo, en el año que terminó pudimos ver a los veteranos Modest Mouse moviéndose cómodamente en el top ten estadounidense, entre los paraguas de Rihanna y la magia de Springsteen.

Los más escépticos aseguran que la mayoría de estas bandas lanzaron sus discos al mercado entre los meses de febrero y junio, aprovechando la temporada de sequía pre-veraniega para llegar a lo más alto. En mi opinión, esta teoría cae por su propio peso, pues todos los años ha habido primaveras y nunca vivimos una situación similar. Creo que todo es producto de las escasas pretensiones de estas bandas que, a diferencia de las bandas mainstream, no tienen prisa en llegar a la cima y saben que la música es una carrera de fondo. White Stripes o Modest Mouse han recorrido las carreteras durante más de una década antes de ocupar las portadas de revistas, mientras que otros hypes están en boca de todos sin apenas haber ofrecido un par de conciertos, con una trayectoria tan efímera como su momento de gloria. ¿Quién se acuerda de Fountains of Wayne?. ¿Quién recordará a The Fray el año que viene?.

Por la parte que me toca, muchos de los seguidores de estas bandas rondan la treintena y, aunque sus sueldos no son desorbitados, empiezan a tener un dinerito para sus pequeños caprichos, para esos vicios musicales como ediciones deluxe, revistas especializadas, conciertos y festivales. Mientras, lo que están en el instituto tienden a descargarse absolutamente todo, para luego almacenarlo en un DVDr y no volverlo a escuchar.


El caso de Jack White y Megan Stripe es el más ilustrativo. Desde su debut han firmado discos brillantes, acompañados de una acertada estética y unos impecables videoclips. Son inteligentes, no han dejado nada para la improvisación y, en esa estrategia, nunca estuvieron presionados por nadie con corbata para vender millones de discos. Han aparecidos en series de televisión, bandas sonoras y anuncios, factor que indudablemente les ha ayudado, pero nunca lo han buscado.


Hemos comenzado el año con la consagración de Band of Horses, vibramos con la canción de No cars go de Arcade Fire, recordaremos por mucho tiempo los magníficos de conciertos de Cat Power o Wilco en nuestro país, estamos expectantes ante el regreso de Death Cab for Cutie y, en breve, podremos comprobar en el segundo asalto de The Gossip si lo suyo es flor de un día o han venido para quedarse. No me gusta crecer, pero así da gusto cumplir un año más.

lunes, 31 de diciembre de 2007

NOCHE DE FIESTA

Día 31 de diciembre de 2007. Última noche del año. Si tu eres de los que va a pagar más de 50 euros por beber de garrafón, esperar colas interminables para dejar el abrigo y taparse la nariz cada vez que entres al baño, no sigas leyendo. Si por el contrario pasas de macrofiestas y has decidido montar una fiesta al más puro estilo guateque sideral en tu humilde morada, aquí van unas propuestas para garantizar horas de diversión. Se trata de la sesión que acabo de preparar para amenizar la velada noturna con lo mejor del año que está a punto de concluir, algún clásico básico y un par de rarezas de esas que todo buen dj se guarda en la manga para combatir el tedio. Seguro que al final de la noche algún asistente dirá eso de “A dj saved my soul tonight” mientras se mete un chocolate con churros (recalentado) entre pecho y espalda.
Abrimos con un poco de caña para bailar y bajar la cenita:
The Chemical Brothers – All rights reversed
The Presets – Are you the one?
LCD Soundsystem – North American Scum
Justice – D.A.N.C.E
The Rapture – Don’t gone do it
The Gossip – Standing in the way of control (Soulwax remix)
Un poco de tregua con tintes indies:
Bloc Party – Hunting for witches
Franz Ferdinand – I’m your villain
Kaiser Chiefs – Thank you very much
Kula Shaker – Super CB Operator
Arctic Monkeys – Brianstorm
Radiohead – Body Snatchers
Turno para los rockeros. Las copas empiezan a surtir efecto, es hora de desgañitarse y demostrar tu dominio del air guitar.
Wolfmother – Woman
Led Zeppelin – Dazed and confused
The Hives – Tick tick Boom
Ramones – I believe in miracles
The Donnas – School’s out (Alice Cooper cover)
The Pipettes – We’re the pipettes
Recordemos lo mejor de 2007 y los clásicos de siempre, ideales durante la exaltación de la amistad.
The View – Wasted little dj’s
The Wombats – Let’s dance to Joy Division
Super Furry Animals – Baby ate my eightball
The Coral – Who’s gonna find me
The Cure – Friday I’m in love
David Bowie – Heroes
New Order – Blue Monday
Mi cierre habitual en todas las sesiones, algún/a afortunado/a utiliza esta canción para los preliminares...
Pizzicato Five – I was made for loving you (Kiss cover)
Toma nota y feliz 2008!

viernes, 24 de agosto de 2007

SONORAMA PART II: Sexo, morcillas y cintas en playback

Aquí regreso con la esperada (por el retraso, no por las expectativas creadas) segunda parte del Sonorama. El sábado comenzó a mediodía, momento ideal para degustar la suculenta gastronomía popular en un carrusel de panceta, chorizo y morcilla (viva el colesterol) hábilmente aderezados con un Ribera del Duero. Sin tiempo para hacer la digestión, marcho rumbo a las piscinas donde me reencuentro con la trouppe madrileña notablemente cansada. Unos porque no pudieron dormir en la tienda por el calor, otros porque buscaron calor en otra tienda y la mayoría porque la jornada del viernes fue muy larga. Un consejo, para disimular las caras resacosas, siempre puedes decir esa frase mítica de los Ramones “somebody put something in my drink”. A veces funciona (como cuando al llegar a casa tus papis te decían que olías a alcohol y decías que era por la colonia nueva, que era muy fuerte).

Al grano. Después de este momento de relax (don’t do it) tiempo de ver en directo a la última adquisición de La Incubadora Records: El Alpinista (no confundir con ese soporífero libro de Paulo Coelho). Su actuación fue breve y ante poco público, pero a todos les sorprendió su versión de “Un ramito de violetas”, que interpretó originalmente Cecilia y popularizó el fallecido Manzanita hace ya unos años. Pegadizos y muy poperos, gustarán a los seguidores de Lori Meyers, Cooper o Fiona May.
Con La Habitación Roja aumentó el goteo de gente, con una energía impropia a esas horas y muy implicados en canciones como “La edad de oro” y, sobre todo, “El eje del mal”, que fue el primer gran momento del día (y para algunos, incluso de todo el festival). Grey demostraron ser muy queridos por esas tierras, nunca les había visto en directo y me llevé una grata sorpresa. Riffs de guitarra muy rockeros, buenas letras y una batería femenina sobrada de actitud (especialmente en el tema “Que me perdones”). Un show con la chispa adecuada para lo que estaba por venir: Nacha Pop.

Una de las comidillas del festival era saber como estaba físicamente Antonio Vega, con comentarios de todo tipo. Algunas quinielas apostaban que no aguantaría el concierto entero, otras que ni siquiera saltaría al escenario y al final nada sucedió, aunque eso sí, de puntualidad inglesa, nada de nada. Con casi una hora de retraso apareció el ínclito Antonio Vega, uno de los mejores letristas del pop español ochentero, acompañado de su inseparable primo, más sobrado de salud pero también más escaso de talento. Poco más de 60 minutos pero con un repertorio correcto, que tuvo su cierre con la archiquemada “La chica de ayer” y su momento más álgido con “Lucha de gigantes” interpretada por el propio Antonio Vega. Habló poco, pero estuvo ingenioso en sus intervenciones. Casi no levantó la mirada del suelo, incluso un pipa tuvo que cambiarle la guitarra eléctrica por una española porque no tenía fuerzas ni para levantarla. Daba igual, Antonio cumplió y la gente así lo reconoció, especialmente los más talluditos que, cual cenicienta cualquiera, se marcharon en cuanto llegó la noche y se perdieron a Second. Mala elección, porque fue un concierto interesante de los murcianos. “On an island”, “Horas de humo” y “Her diary” destacaron en un setlist que tuvo en la versión del mítico “London Calling” de The Clash su broche de oro. Habrá que pasarse por las Fiestas de La Elipa dentro de unos días para volver a verles.
No voy a repetirme sobre Divine Comedy y Ladytron, pues ya lo comenté en el post anterior. Solamente añadir que, en mi opinión, el cierre del concierto de Divine Comedy con “Tonight we fly” fue lo mejor del Sonorama. Lástima que me perdiera un par de temas a la mitad del show para asistir a la rueda de prensa de Alaska, aunque escuchar a Olvido siempre es reconfortante. Esta vez fue más breve de lo habitual, tendría ganas de ver a Ladytron, pero debió hacerlo desde el backstage porque no aprecié su melena naranja entre los miles de personas que agitaron sus cabezas a ritmo de “Sugar”, “Blue Jeans”, “Destroy everything you touch” y, especialmente, “Playgirl”.
Me olvidaba de Atom Rhumba, pero uno es persona y aproveché el show de los bilbaínos para reponer fuerzas y comer algo. Esta vez no me di un chute de colesterol y opté por unos crepes que me sirvió muy gustosamente una argentina que había visto ya la noche anterior. No sería la última vez que nos vimos en el Sonorama, y hasta ahí puedo leer…
Eso sí, lo que escuché de fondo de Atom Rhumba me gustó y ya en la recta final se pusieron a improvisar con los instrumentos y el público aplaudió muy entregado. Ellos, en un alarde simpatía dijeron “si aplaudís esto, es que aplaudís cualquier cosa”. Eso es honestidad.
Respecto a sus compañeros de escenario, Cat People, simplemente geniales. Sonaron mejor que muchas bandas internacionales y, aunque la base rítmica recuerde sospechosamente a The Editors o Interpol, aportan frescura y calidad a la escena estatal. Incluso se atrevieron con el entrañable “I wanna be adored” que interpretaba sutilmente Ian Brown al frente de los Stones Roses allá por los 90, con los recuerdos que eso conlleva…

Hablando de recuerdos, dos de los gurús del pop patrio ya estaban sobre el escenario. Olvido y Nacho, Nacho y Olvido, Fangoria. De abanderados del punk a redescubridores del bacalao, el incombustible dúo se reinventa cual Madonna versión petarda. Eso sí, desde su excelente Naturaleza Muerta todos los temas están cortados por el mismo patrón, parece tratarse de un tríptico, y esas fueron las canciones que engrosaron el repertorio salvo honrosas excepciones como “Descongélate” (fue oírla y recordar ese magnífico videoclip rodado por Alberto Scciama, de visionado obligatorio).
Como sucedió con Dover, mucha controversia: Que sí hacen bacalao, que los samplers suenan a Camela, que si más que música de club parece música de los coches de coche… prejuicios a parte, la gente bailó desinhibida “Ni contigo ni sin ti”, recitó de memoria “No se que más”, “Criticar por criticar” o “Retorciendo palabras” y se sorprendió al ver a Alaska con guitarra en “Fantasmas”. A mi me sorprendió más que incluyesen “Interior de una nave espacial abandonada”, mi canción favorita de su penúltimo disco. Correspondiendo a su nueva estética, ambos vestían de blanco virginal, pero a los 20 minutos volvieron al negro riguroso (será porque dicen que el negro hace más delgado, o porque es un color más nocturno…). El que no dejó de gritar fue Spunky a los coros, tan estupendo como siempre.

Y como broche final del festival, actuación de un grupo sorpresa. Fue otra de las comidillas del día, con un abanico de propuestas a cual más delirante. Mando Diao, Interpol, incluso Oasis, Radiohead y Smashing Pumpkins. A los que dijeron eso si que debieron echarles algo en el vaso. Luego estaban los más razonables, que optaban por Grupo de Expertos Sol y Nieve, Triángulo de Amor Bizarro, Jet Lag, Vanexxa, Unfinished Sympathy… y un servidor que apostó fuerte por Nancys Rubias. Así fue, una copa que me gane. Era sencillo, porque las Nancys lideradas por el maridísimo de Alaska, Mario Vaquerizo, han compartido escenario en todos sus conciertos y un escaparate como Sonorama no iba a ser menos. Además, por cuestión de tiempo, es un grupo que no se tarda nada en montar el backline de sonido porque hacen playback.

Concluido su freak freak show, lluvia de fuegos artificiales, y peregrinación a las carpas o a las tiendas de campaña, dependiendo del cansancio y compañía de cada uno. Yo terminó por hoy, si has llegado hasta aquí es porque te aburres mucho en el curro o porque te arrepientes de no haber ido al Sonorama. En breve, más videos.

lunes, 20 de agosto de 2007

ENCUENTRO CON ENTIDADES MUSICALES EN ARANDA

Que duro es volver a la rutina cada lunes, y más aún después de una experiencia tan intensa como el Sonorama. Sería difícil definir esta décima edición con un adjetivo. Por un lado, ha sido el año de las versiones, con alguna tan memorable como el “Waves of Mutilation” de los Pixies interpretado por Jugoplastika, otras más curiosas como “Un ramito de violetas” a manos de El Alpinista y la más emotiva, el “London Calling” de The Clash a ritmo de Second, pocos minutos antes de dar paso a The Divine Comedy, los auténticos reyes del festival. Los irlandeses liderados por Neil Hannon cumplieron con su papel de grupo de culto, abriendo con su pegadizo “Die a Virgin” y cerrando con altas dosis de épica y romanticismo. Echa un vistazo en http://www.youtube.com/watch?v=QfoRPigNWRY
Ladytron tomaron el relevo y nadie se acordó los suecos Mando Diao en el preciso instante que sonaron hits como “Playgirl”, “Seventeen” o “Blue Jeans”. Las voces de Helen y Mira sonaron realmente bien, especialmente los coros. Aranda de Duero recordó por momentos a Blade Runner.
Playgirl sonando en Sonorama
http://www.youtube.com/watch?v=Rnxi58pdIDY
Para terminar con las bandas extranjeras, los galeses Ash. Es innegable que con la marcha de Charlotte han perdido pegada y que compositivamente están lejos de su mejor momento (pese a tener discos interesantes a reivindicar, como Meltdown), pero los asistentes que desafiamos al frío dimos rienda suelta a nuestro lado teenager y no paramos de hacer air guitar (algunos con mejor fortuna que otros).

Por el bando nacional, Xoel (Deluxe) estuvo acertado con repertorio centrado mayoritariamente en sus dos últimos discos, pero el mejor momento de la actuación fue sin duda su mítico “If think we’re to go wrong”, con el que muchos descubrimos a este inquieto gallego. Los locales Yani Como se presentaron por primera vez con cinco miembros a escena, destacando la presencia de Alma, pero sin perder la fuerza habitual de un power trio. Se notaba que jugaban en casa, pues parte del público recitaba de memoria los temas “Saltar” o “Arcade Fire”. Dover empezaron bastante fríos, pero la traca final fue suficiente para agradar al personal. Buena puesta en escena, con luces discotequeras y pasarela incluida, bailes sin prejuicios y una actitud antagónica a los inicios roqueros de estos madrileños. Renovarse o morir.
Pese a la controversia, sus clásicos “Serenade” y “Devil came to me” fueron ovacionados, y eso que
algunos fragmentos recordaban a Chimo Bayo.
Serenade, diez años después: http://www.youtube.com/watch?v=cPaTqk1keFU
Con Delorean había una asignatura pendiente. El año pasado fueron interrumpidos a mitad de concierto por los estrictos horarios y había ganas de volver a disfrutar de sus rápidas guitarras en tierras arandinas. No decepcionaron e hicieron meritos para haber tocado incluso en el escenario principal, donde estaban calentando motores Los Planetas.
Los granadinos fueron la actuación más masiva del viernes, con cerca de 12.000 personas para ver por tercera vez a la banda de Jota en Sonorama y comprobar que tal suenan sus experimentaciones flamencas en directo. Quienes me conocéis, ya sabéis que no soy especialmente fan de este grupo, pero reconozco que ofrecieron un show más que digno, más aún si comparo con otros conciertos suyos realmente lamentables (el del FIB 2002 rozó el bochorno). Muchos de sus hits se cayeron del repertorio para presentar su “Leyenda del espacio”, que Florent y Jota tocaron con más fuerza de lo habitual (antes parecía que tocaban sin ganas o con miedo escénico). Así concluyo la primera jornada de conciertos, en las carpas cayeron los últimos bailes de la noche con Dorian, pero el sonido no acompañó en exceso. El cansancio acumulado y las altas horas de la madrugada hicieron el resto.

FIN DE LA PRIMERA PARTE. Mañana completo la crónica con lo sucedido el sábado, sorpresa incluida.