miércoles, 15 de julio de 2009

El 11-S de la CULTURA POP

Esta noche Michael Jackson debería estar actuando en el O2 Arena de Londres. Quince años después el Rey del Pop estaba dispuesto a recuperar su trono, si es que alguna vez lo perdió, porque realmente en todo este tiempo no ha habido nadie capaz de arrebatárselo. Lo que muchos vivimos el pasado 25 de junio fue bastante trágico, sobre todo lo que trabajamos en informativos. Una madrugada pendiente de Internet, con noticias que se confirmaban y minutos después eran desmentidas. Un estado de alerta constante que eclipsó la pérdida de otro icono generacional como Farrah Fawcett. Lo más parecido al 11-S de la Cultura Pop.

No voy a ponerme ahora a reividincarlo el legado musical de Michael Jackson porque muchos ya lo han hecho en las últimas semanas. Y eso es lo que realmente me resulta hiriente. Toda esa hipocresía mediática que rodea la muerte del artista más influyente de la música moderna. De repente, todos los medios están de su lado. Se han lobotomizado para olvidar todo lo que dijeron de él no hace tanto. "Michael Jackson, menudo friki" era el comentario más habitual cada vez que aparecían sus imágenes en televisión. "Ese loco está acabado" era la coletilla habitual cuando se hablaba de su retorno a los escenarios.

A todos nos gustaba cuando estaba de moda. Todos querían tener su cazadora roja de cuero. Todos imitaban sus bailes en las fiestas de fin de curso. Incluso se planteó su candidatura para el Premio Nobel de la Paz. Pero entonces un accidente, mientras grababa un anuncio de Pepsi, hizo que se quemase parte de la cara. Verse tan cerca del otro barrio hizo que Jackson cambiase su manera de vivir, elevando al cubo sus niveles de delirio y frivolidad. Las acusaciones de pedofilia hicieron el resto. Ese niño negro se había convertido en un blanco fácil de todas las bromas.
"Oh, estamos tan tristes de que Michael haya fallecido. Lo queríamos tanto..." No finjáis que os importa. Si estuviese vivo, ahora estaríais haciendo chistes de su nariz. O de niños. Pero como está muerto lo adoráis. Y agotáis sus discos en el Fnac. Y bailáis sus canciones los findes. Y llevais su música en el Ipod. Y rellenáis horas de televisión reivindicado su talento. Y os arrepentís de todo lo que dijisteis sobre él. Como el niño que, un día después de su muerte, reconoció que Jacko jamás abusó de él y que habló sólo por dinero, presionado por su padre. Ahora, ese niño convertido en adulto millonario busca lavar su conciencia por arruinar la vida del Rey del Pop a cambio de un suculento cheque de 20 millones de dólares.


Mi amigo O Garoto de Pucela, a modo de Nostradamus blogero, ya vaticinó su final en 2005: "Viéndole en televisión, cada día tengo más claro que su final será similar al del padre de su ex mujer Lisa Marie: un final prematuro, fagocitado por su propia caricatura". Lo que nadie se esperaba era ese fastuoso funeral que recordaba a sus giras faraónicas de principios de los 90. Música, luces, coreografías, invitados famosos y Jackson, de cuerpo presente, en el centro del escenario. Ejerciendo de maestro de ceremonias. El primer funeral donde ha habido reventa. Parecía obra de su amigo John Landis.

viernes, 27 de febrero de 2009

SANGRE, SUDOR Y BOTOX

Los académicos de Hollywood han sido injustos con Rourke. Su interpretación en The Wrestler es, de largo, lo mejor de la última película de Darren Aronofsky. Después de su fallida (y pretenciosa) The Fountain, las expectativas no eran muy altas y temía encontrarme una obra impersonal, de estética intachable y nulo contenido. No se sí ha sido por Accept (cuyas canciones no escuchaba en una película desde Demons), por Rourke o por las dos cosas, pero me ha gustado. Vale que las películas sobre el ocaso y la redención de un (anti)héroe son facilonas, pero el tándem Aronofsky-Rourke funciona. Se complementan, uno pone la visceralidad y otro la decadencia. La cara bonita la pone Marisa Tomei, algo que se agradece porque el rostro de Rourke es un sindios. Al sonar Sweet Child O’mine antes de los combates me pregunté si él y Axl Roxe son la misma persona o si sólo comparten sesiones interminables de botox.

Quitando ese momento, no aparte mi retina de la pantalla. Eso es algo muy meritorio si tenemos en cuenta que la historia comienza con el declive del protagonista y sabemos lo que va a pasar desde el primer minuto de metraje. A la salida del cine, junto a un compañero generacional, no pude evitar que los tiempos del Pressing Catch eclipsaran la conversación de camino a casa. Se sucedían frases tipo: “¿Te acuerdas del Estaca Dugan?, ¿y de Los Sacamantecas?. Mi favorito era El Poli Loco. Yo tenía el muñeco del Snake Roberts. André el Gigante salía en la princesa prometida...” y así durante un buen rato. Alguno que volvía del cine se incorporó a la conversación y aquello se convirtió en un improvisado (y delirante) debate. Un híbrido entre “Soy el que más sabe de TV” y “¿Quién sabe dónde?”, pero con mucha nostalgia de por medio. Estas son algunas de las curiosidades, leyendas urbanas y rumores varios que fueron surgiendo:

- El último guerrero es un azote de los republicanos que podría enrojecer al mismísimo Schwarznegger. Imparte charlas en las universidades y frases como “El mundo desaparecería si todo el mundo fuera homosexual" o "el mariconeo hace que el mundo no avance" están entre sus citas célebres.
- Owen Heart (de la Heart Foundation) falleció mientras entrenaba, al caer a más de 15 metros de altura.
- Jack “Snake” Roberts sigue en activo con 53 años. Ofrece combate en garitos de mala muerte a cambio de bebida. Su aspecto actual es más lamentable que él de Rourke en The Wrestler. Este video del año pasado lo demuestra.


- Mister Perfecto, El Cariñoso, British Bulldog y Yokozuma murieron antes de llegar a los 40 por consumo desmedido de drogas, analgésicos y anabolizantes.
- Bam Bam Bigelow se lleva la palma. Se quemó intentando salvar a sus hijos de un incendio. Arruinado, fue abandonado por su mujer y, cuando intentaba rehacer su vida, su nueva novia quedó en coma tras un accidente de moto. Bigelow murió por sobredosis en 2007.
Nunca antes un muñeco roto dio tanto juego.

lunes, 2 de febrero de 2009

Con aroma a Serie B

Un amigo de Valladolid, autor del ácido y recomendable blog Tierra de Nadie, define la Noche de los Goya cómo la gran fiesta del cine español, aunque no haya nada que celebrar. Este principio se cumple año tras año. Uno se sienta frente a la pantalla y ve la entrega de premios como si fuera el certamen de Miss España, sin importarle quien gane o pierda. Muchas veces te vas a la cama sin saber quien ha ganado los Goya a Mejor Dirección y Mejor Película porque, llegados a ese punto, ya estás dormido en el sofá y cuando abres el ojo ves la teletienda. Al año siguiente no eres capaz de recordar cuál fue la cinta que se llevó más estatuillas y, como mucho, te acuerdas del generoso escote que lucía Elena Anaya.
Su carácter eminentemente televisivo, con las continuas pausas publicitarias y los tediosos guiones, tampoco ayudan. Y las inoportunas reivindicaciones políticas, menos todavía.

Anoche no hubo de eso (y, si hubo, me pilló haciendo zapping), pero si momentos gran interés. Me gustaron los Muchachada y me hizo gracia el comentario entre Vigalondo y Bayona sobre los remakes estadounidenses. También la perfomance de Rec con Manuela Velasco. autoparodiándose. O ver a un ilustre de mi barrio como El Langui recogiendo dos premios. En la gala hubo zombies, sonaron los nombres de Sam Raimi o Tobe Hooper y el Goya Honorífico lo recibió Jesús Franco, con su inseparable Lina Romay supliendo el escotazo de Elena Anaya. El inefable director (de quien ya escribí aquí) habló con valentía, como siempre ha hecho, y dedicó el premio a los jóvenes cortometrajistas. Lástima que Los Cronocrímenes y El Encargado se fuesen con las manos vacías.


viernes, 23 de enero de 2009

Me maté por un yogur

Esta última semana he estado trabajando en la promoción de una famosa marca de yogures. Al combinar el binomio Yogures-Televisión, irremediablemente nos viene a la cabeza la imagen de José Coronado, ese galán cañí que comenzó su carrera como parteneire de Lina Morgan e Isabel Pantoja y al que podemos ver, enfundado en una chupa de cuero, cuando hay un pre estreno en la capital. Después del éxito del interesante thriller La Caja 507, la gente empezó a tomarse en serio su faceta de actor, aunque, como digo, más que por sus personajes en la gran pantalla será recordado por sus anuncios de yogures. Yo pensaba de después de una década tomando café de maquina en Periodistas, lo de ir al baño sería automático. Luego llegaron Código Fuego, Los Ochenta y RIS, esa suerte de CSI a la española. Con estas tres series, Coronado demostró que no hace falta tomar yogures para cagarla.

lunes, 5 de enero de 2009

VAMPIROS MUY CASTOS

Mal que nos pese a muchos, Crepúsculo ha sido el fenómeno del recién finalizado 2008. Tanto en su vertiente literario como cinematográfica. Un bestseller escrito por Catherine Hardwicke, ilustre mormona, cuyo mayor logro (y despropósito) es contar una historia de vampiros capaz de encandilar a los seguidores de Hanna Montana y los Jonas Brothers. Toda una contradicción porque, si algo ha caracterizado al subgénero de los chupasangres desde el Drácula de Browning al de Coppola, es el erotismo. Una de vampiros sin componente erótico, más o menos explícito, pierde todo e interés. Nada de mordiscear cuellos con connotaciones sexuales, ni de utilizar sus dotes de seducciones para alcanzar fines siniestros... estos vampiros que parecen escapados de la planta joven de El Corte Inglés sacian su sed de mal bebiendo sangre de animales, recitan poesias más cursis que una canción de OBK y son castos. Muy castos.



Basta ya de pseudovampiros con acné que viven atormentados sus días de instituto. Prefiero su antitesis: vampiras lesbianas huyendo de cazadores ultraviolentos. Eso es lo que ofrece Lesbian Vampire Killers, aunque no tendrá el éxito de Crepúsculo. Ni falta que hace.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Feliz Navidad Ms Page

Ya está aquí la Navidad y, con ella, los crismas de cartón, los décimos de lotería y los power points con fotos de gatos y musiquilla bizcochona en formato midi. Bueno no, los power points no son exclusivos de estas entrañables fechas y sus reenvios nos torturan la cuenta de correo durante todo el año. De todas las felicitaciones navideñas, la que nunca olvidaré es la de Bettie Page decorando un árbol, ataviada únicamente con un gorro rojo de Papa Noel sobre su larga melena negra.
Desde que fuera escogida Miss Enero 1955 en la revista Playboy, Bettie se convirtió automáticamente en un icono no sólo de la sensualidad, sino de la sociedad estadounidense. Sus generosas curvas han ilustrado calendarios, cartas de poker, campañas publicitarias… además de provocar el primer encuentro con el onanismo de toda la generación sesentera. Protagonista de títulos de culto como Teaserama, fue la impulsora de filias sexuales como el bondage, spanking y el burlesque, recuperado recientemente por Dita Von Teese (¿su sucesora?), Vinila Von Bismarck o las Suicide Girls.
Su vida personal es carne de biopic. Padre cavernícola que abusaba de ella a los trece años, coqueteos con las bandas juveniles, tres matrimonios fallidos, una lucha constante contra la esquizofrenia y una retirada tardía del erotismo para refugiarse en la religión, con su correspondiente arrepentimiento. Todavía no tiene su propia película, aunque la estética de Jennifer Connelly en la película Rocketeer recuerda mucho a la Reina de las Pin Ups. Lástima que ya sepamos el final, pues el pasado viernes 12 de diciembre, en Los Ángeles, Bettie Page falleció a los 85 años tras sufrir una neumonía. Nosotros siempre la recordaremos con la curvilínea estampa navideña que ilustra este post.

sábado, 25 de octubre de 2008

Vuelvo a ser becario

Es muy habitual, sobre todo cuando coincides con gente que se dedica al mundillo audiovisual, que todas las conversaciones se inicien con la misma pregunta: "¿En qué andas metido?"... como dando por hecho que, independientemente del proyecto o la labor que desempeñes, seguro que estás liado en algo. A veces estás metido en varias cosas al mismo tiempo y, cuando tratas de explicarlo todo, resulta tan complejo (y aburrido) para el receptor que es innevitable que desconecte, aunque no aparte la mirada y, de vez en cuando, suelte expresiones tipo "que interesante", "que bueno", "suena bien"...
No se porqué he empezado a escribir contando esto, será que hace más de un mes que no posteo nada. Paso de hacer un ejercicio de autobombo y yomismismo, pero apenas he podido actualizar el blog por culpa de mi última aventura: la serie multimedia http://www.telecinco.es/becarios
Aquí va el último capítulo de mi cosecha "Goles son amores", la protagonista, seguro que os suena..

martes, 23 de septiembre de 2008

Indie con soul mezclado, no agitado

Primero se habló de Amy Winehouse y los más puristas no tardaron en pronunciarse. Su imagen pública y modus vivendi no eran los más adecuados para poner voz la nueva película de Bond, Jame Bond. Aprovechando la coyuntura, el padre de Beyoncé (que de esto sabe mucho) intentó colar a su barbie como nueva Chica Bond. Habría sido lo más fácil pero, si en la última entrega nos sorprendieron con la incorporación de Chris Cornell, ahora lo han vuelto hacer con Jack White acompañando a Alicia Keys. Jack y Alicia mezclados, no agitados, ponen banda sonora a Quantum of Solace.



El primer dúo en la historia de 007. Su título Another way to die es lo de menos… ¿qué más da si es Die another die, Tomorrow never die o cualquier otra frase molona que termine en Die?. La familia Broccoli sigue adaptándose a los nuevos tiempos y confía en el buen hacer de White, responsable de The White Stripes y The Racounters, de cuya mente han surgidos canciones imprescindibles en mi mp3 y en mis sesiones como Fell in love with a girl, Steady as she goes o la célebre Seven nation army. Este Another way to die no es comparable pero conserva ese toque extraño, elegante e incómodo a la vez, que caracteriza a las composiciones de Jack White. Valiente adquisición al catálogo de canciones del agente secreto, aunque mi favorita es (y creo que seguirá siendo por mucho tiempo) Live and let die de Paul McCartney and the Wings.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

…Y al tercer premio, resucitó

Ahora que los realizadores de vídeoclips roban protagonismo a los propios artistas y sus propuestas audiovisuales son cada vez más interesantes viene la MTV, años atrás enemiga de los convencionalismos, y concede tres premios a Britney Spears por un video que hemos visto 20 veces y no aporta absolutamente nada. Una pataleta de adolescente llorón en plan “soy rebelde porque el mundo me hizo así”. Un clip soso, sin gracia y que sólo sorprenderá a los mismos que alucinan con las películas de M. Night Shyamalan, han leído El niño del pijama de rayas, se hacen fotos con el móvil frente al espejo del baño y demás topicazos.

Pincha a BRITNEY para ver el video traducido a español

En realidad, estos premios a Britney Spears no son más que un intento de encauzar su decadente carrera. Después de agredir a periodistas, raparse el pelo a lo V de Vendetta, probar todas las drogas inventadas y por inventar, confesarse alérgica a la ropa interior, someter a su cuerpo a más cambios que Robert de Niro en Toro Salvaje, demostrar ser más peligrosa que Farruquito al volante y cuidar a su hijo peor que Michael Jackson, era el momento de que los americanos más paternalistas perdonasen sus excentricidades y reconociesen un talento que nunca existió. En una sociedad tan artificial y artificiera como la estadounidense no es de extrañar que una ex atleta cristiana, aspirante a Miss, que robaba dinero de las arcas del Estado y tiene una hija de 17 años embarazada, se haya convertido en la nueva esperanza de los republicanos más recalcitrantes. ¿Terminará Britney Spears siendo senadora o gobernadora?. Ni los guionistas de Padre de Familia lo habrían hecho mejor.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Revolucionaria contradicción

Resulta anecdótico, por no decir contradictorio, que un personaje como el Che genere tantos ingresos. El icono de la rebeldía y del inconformismo, el enemigo de lo material, es una auténtica máquina de hacer dinero. Es una curiosa paradoja todos los billetes que se embolsa el sistema capitalista gracias al Che. Da igual donde pongas su rostro, que dará millones. Pude comprobarlo esta semana en el preestreno de su biopic dirigido por Steven Soderbergh, cineasta muy respetado por las reivindicables Sexo, mentiras y cintas de video o Full Frontal, pero que también sabe funcionar en taquilla (¿se atreverá con Ocean’s 14?). Entre los invitados, había más camisetas del Che que en un concierto de Celtas Cortos en las fiestas del PCE. Algunas clásicas y otras más cool, como la que lucía el presentador de El Buscador (a.ka. El tirantes).
Con el Che pasa como con Gardel, Evita Perón o Maradona (curiosamente todos argentinos), que aunque la gente no tenga ni idea de tangos, política o fútbol, hablan de ellos como si los conocieran de toda la vida. Son franquicias de las que se han hecho películas, musicales, ropa, complementos y hasta se han creado religiones con su nombre. Su sola presencia resulta rentable. Sin embargo, después de ver la película, creo que Soderbergh no se embarcó en este proyecto únicamente por dinero, sino porque fue seducido por el personaje. Rodada en 40 días, el director consigue reflejar precisamente eso, las contradicciones del Che. Un hombre que duda si ser médico o guerrillero. Que sufre asma y no cesa de fumar puros. Que abandona a su familia para defender la causa de un pueblo que no es el suyo. Que se siente más cómodo perdido en la selva que sentado en el despacho de un burócrata. No se que pensarán los portadores de camisetas, pero como retratista Soderbergh realiza un trabajo excepcional, a la espera de ver su continuación Guerrilla que, otra contradicción más, se rodó antes que la primera.

viernes, 29 de agosto de 2008

Hay un hombre en España que lo hace todo

Y no lo digo por mí, aunque este verano no he parado, como habréis podido imaginar al ver la fecha del último post. Se trata del personaje que aparece en este video. Es culturista, testigo de Jehová, profesor de chino mandarín, policía secreta, vigilante de seguridad, abogado y está embarazado de gemelos. Ni la letra de la canción de Astrud alcanza tanto nivel de bizarrismo। Sólo le ha faltado decir que es escandinavo y que inventó el Laser Disc.

lunes, 28 de julio de 2008

NO FUTURE FOR YOU

Con el tiempo, he aprendido a tragarme mis palabras con la misma pericia que un faquir hace lo propio con sus sables o Lucia Lapiedra (antes de llamarse Miriam Sánchez) con otras cosas. Lo digo porque fui de los que daba por hecho que Amy Winehouse se caería del cartel del Rock in Rio y sois muchos quienes me habéis recordado mi patinazo estos últimos días. De acuerdo, me equivoqué y hago el correspondiente propósito de enmienda, pero reiteró que Amy no cantó en el festival. Más bien se limitó a asistir, maullar cual gato de callejón y, por supuesto, cobrar. Si uno va a un concierto de la joven británica, va a escuchar esa voz negra que combina decadencia y elegancia. De eso, en Arganda no hubo nada.
En la otra mano lleva una Mahou de medio litro.
Del mismo modo, un concierto de Sex Pistols debe ser sinónimo de incorrección, ruido, mugre y furia. En su primera actuación en nuestro país tampoco hubo nada de eso. Su actuación en el Summercase sonó bien, limpia y correcta, todo lo contrario a ese mítico concierto en el Manchester de finales de los setenta, al que sólo acudieron 30 personas (entre ellas, los fundadores de Buzzcocks, New Order o Simply Red).
No entiendo porqué Johnny Rotten sigue subiéndose a los escenarios con 60 años y no fue fiel a sus principios de retirarse al cumplir los 30. Tampoco comparto que el grupo continúe devaluando su nombre tras la muerte del bajista Sid Vicious. Frases como No future for you no suenan igual en un escenario patrocinado por Movistar que en la Inglaterra post industrial del Thatcherismo. Sex Pistols ya no es el grupo que, sin apenas saber tocar, marcó un hito en la historia de la música con un único disco.
Ahora, este icono punk es una marca, una franquicia, como Starbucks, McDonalds, H&M y el resto de negocios que invaden la Gran Vía madrileña donde antes había cines y tiendas de discos. Cuando voy a un concierto de Amy quiero que suene bien y en uno de Sex Pistols quiero que suenen mal. Así es la música.

jueves, 17 de julio de 2008

NUEVAS CARAS, MISMAS INTENCIONES

Mulholland Drive es una película que me fascina y habré visto una decena de veces. Recuerdo la primera, en los cines Renoir de Plaza España, junto a un amigo Lynchiano confeso. A la salida, acompañados de una Guinness, pasamos largas horas comentando sus momentos más desconcertantes e, inevitablemente, la escena lésbica entre Laura Harring y Naomi Watts apareció en la conversación. Dos actrices, por entonces prácticamente desconocidas, con bellezas antagónicas. Una rubia frágil y de silueta estilizada frente a una morenaza de curvas prominentes. Sus carreras también han sido igual de dispares. Mientras Harring ha hecho mucho (incluso de parteneire de Van Damme) y poco bueno, Watts se ha convertido en la nueva novia de Hollywood, siguiendo la estela de Nicole Kidman o Charlize Theron.
The Ring, King Kong y ahora Funny Games, Naomi Watts es la reina del remake, esa tendencia a fotocopiar películas ya realizadas como solución a la crisis de ideas y las huelgas de guionistas. Especialmente curioso es el caso de Funny Games, dirigida por el propio Michael Haneke una década después y copiando plano por plano a su predecesora. Es inevitable preguntarse qué ha llevado a un cineasta tan outsider como Haneke a hacer algo así, actitud más propia de directores regidos por el lema “coge el dinero y corre”. Seguramente, querrá que la dura crítica que transmite en Funny Games llegué al mayor número de gente posible y Hollywood es el mejor escaparate para conseguirlo.
Con otros actores y nuevos decorados, el resto de la obra es un calco de lo que ya hiciera hace diez años, eso significa que la inquietante esencia del original permanece inalterable y su incómoda crítica a la violencia en los medios también, sólo que ahora podrá verse en las salas grandes, las de los centros comerciales, las mismas que colindan con restaurantes familiares y tiendas de ropa clónica, con su cartel junto al de Kung Fu Panda o la nueva de Narnia. Distinto escenario, pero las mismas intenciones. Ahora la pregunta es ¿merece la pena ver Funny Games si ya viste la versión de 1997?. Con la magnética presencia de Naomi Watts y la desoladora oferta del resto de salas, mi respuesta es afirmativa.

miércoles, 16 de julio de 2008

Goooool de La Sexta

Ha pasado el tiempo y la resaca futbolera ha ido mermado. Esa plaga de camisetas rojas y rostros pintados que deambulaba por las calles cual zombies de Romero se ha extinguido y escuchar en un teléfono móvil el politono de “A por ellos, Oe” ya suena rancio y desfasado. Algunos nos quedamos con la sensación de que fue demasiado fácil, no sé si por mérito de los nuestros o por desmérito de sus rivales, pero el gol de Torres en Viena desató una euforia generalizada y, por momentos, canalizó los problemas de muchos españoles. Sin embargo, a mi gusto el mejor de la Eurocopa no lo marcó El Niño, ni tampoco El Guaje, sino La Sexta.

La Plaza Roja de Colón (curioso calificativo si pensamos lo que simboliza ese escenario y las concentraciones que ha albergado en los últimos años) no ha sido únicamente territorio de Cuatro। En uno de sus resquicios estaba presente La Sexta, que este año no emitió el torneo y nos libró a todos de los insufribles comentarios del trasnochado Andrés Montes (tanto tiempo retransmitiendo la NBA de madrugada deja secuelas). Concretamente en la fachada del Museo de Cera, con un cartelón que, para más mofa, iba acompañado de la leyenda “la mejor selección está en La Sexta”. Los realizadores de Cuatro se tirarían de los pelos cada vez que querían hacer un plano general de la plaza sin que la publicidad de La Sexta apareciese en pantalla. Tal vez los contenidos de la cadena sean muy discutibles, así como su incomprensible costumbre de cambiar de horario constantemente las series de culto, pero de “vender lo que sea” saben un rato. Sólo hay que ver la expectación que generaron en torno al nuevo CQC... aunque el resultado haya sido muy decepcionante. Los nuevos hombres de negro no pasarán de cuartos.

jueves, 26 de junio de 2008

Ni ROCK ni RÍO

El pasado sábado estuve en Arganda del Rey para ver el último concierto de Peluze, un grupo que siempre he recomendado y del que, con el tiempo, lamentaremos haber dejado morir. Frente al escenario, con cartel gigante del Rock in Río. Esa imagen me impactó, porque para ver a Peluze (junto a los míticos Sou Edipo) estábamos en familia, muy pocos, pese a ser al aire libre y gratis. Pero en el Rock in Río habrá miles de personas, de esos que sólo les gusta la música un día y se pasarán el resto del año sin pisar otro concierto. España es, después de Japón, el país que más paga a los artistas internacionales. El paraíso de los grupos veteranos que no pasan por su mejor momento y vienen aquí a hacer el agosto. También somos el país que más castiga a los talentos autóctonos, sólo hay que comprobar el nulo riesgo que han asumido los organizadores del Rock in Río al confeccionar el cartel. El Canto del Loco, Manolo García, Rosario Flores, Estopa, Alejandro Sanz... nada nuevo bajo el sol. Podrían haber incluido a Melendi, Nena da Conte o King Africa y se habrían quedado tan a gusto, argumentando que se trata de un festival “ecléctico y multicultural”. La única formación “alternativa” que actuará serán The Cabriolets y no por merito propio, sino porque su cantante es Bimba Bosé, que algo habrá influido. De Amy Winehouse no voy a hablar porque ya lo hice antes de su fama desmesurada por motivos extra musicales, sólo diré que muchos de los que vayan por morbo se quedarán con las ganas, pues seguro que cancelará su show. Después de sus lamentables últimos conciertos (sin voz, sin ganas y sin saber ni donde estaba) es lo mejor que podría pasar.
Rock in Río toma su nombre de las ediciones anteriores celebradas en Brasil o Portugal, donde si había Río y también Rock, mucho Rock: Queen, Guns and Roses, Aerosmith, AC/DC y otros nombres legendarios han ilustrado sus carteles. La versión cañí no es más que una excusa para construir un pabellón con dinero de la Comunidad, recalificar los terrenos y disparar los precios de las nuevas urbanizaciones en Arganda. Un pelotazo más, pero esta vez escudado en el apoyo a la música. Si entras en la web del Rock in Río, no ves biografías de los artistas, ni fotos, ni datos que fomenten el interés por la música. Sólo anuncios de todo (banners, pop up’s, url’s...), mucha publicidad de los patrocinadores (que nada tienen que ver con el mundo de la música) y venta de entradas online. Más que la web de un festival, parece la de un parque de atracciones, que más o menos es lo que será “ciudad del Rock” con su noria gigante, pista de esquí y demás parafernalia. Lástima que la primera visita de Neil Young a nuestro país tenga este escenario impropio de su categoría.
Si alguien tiene previsto pasarse para ver a
Alanis Morrisette, que no se asuste, este es el aspecto actual de la cantautora canadiense. Si algún escéptico todavía cree que Elvis está vivo, que busque dentro de estómago de Alanis. Lo siento Rock in Río, yo NO VOY.

martes, 17 de junio de 2008

LA LOCURA YA TIENE MAESTRO

Josh Homme es un nombre clave para entender los nuevos designios del rock en la última década. El frontman de los californianos Queens of the Stone Age es un buen músico que, además, ha sabido rodearse de grandes músicos (Nick Oliveri, Marc Laneghan, Dave Grohl) en cada uno de sus discos. Hace tres semanas Josh actuó en el Electric Festival de Getafe, después de la magistral descarga de sus compañeros generacionales Rage Against the Machine, y le tocó lidiar en un escenario que no estuvo a la altura de las circunstancias. Pese a todo, fue un buen concierto en el que muchos se esperaban que, aparte de lo musical, regalase algún momento polémico. Para los amantes del stoner, Josh Homme es un icono, un genio, y como tal se gasta mal genio.
Unos días después, los Queens of the Stone Age continuaban su gira en Oslo (Noruega) y ahí si que tocaba montarla. Ejerciendo de cabezas de cartel en el Wood Festival, alguien del público que buscaba su momento de gloria increpó a Josh desde las primeras filas y, al ver que este no respondía a sus insultos, lanzó un vaso de plástico. El artista paró la música y esto, literalmente, fue lo que dijo: “Hazme el favor, no me tires mierda. Si me tiras algo, no estoy tan enfermo como para no bajar ahí y pegarte una puta hostia, ¿sabes lo que digo? Quizá tenga una temperatura de 102 y haya estado vomitando durante tres días pero aún así te daré por culo delante de todos tus amigos. ¡Ey, tu, el que está ahí! ¡Ey tu, el del puto sombrero! ¡Ey, marica! Date la vuelta, ¡puto marica de pelo negro! ¡Gírate, jodido gallina maricón! ¡Ey, tu, maricón hijo de puta! ¡Te voy a joder! ¡Sube aquí! ¡Sube aquí, jodido maricón! ¿Sabes qué? ¡Sube tu puto culo aquí! Eres tan jodidamente estúpido que subirás aquí. Subidlo aquí para que pueda pegarle una patada en la cara. Puto cabrón invisible. ¡Vuélvete a casa de mamá, puto zurullo despollado de doce años! Y sus amigos, ¿queréis tirar vosotros algo o estáis bien? ¿Todos bien? Sabéis, de cualquier forma, este puto zurullo despollado no tiene amigos. Vine para el resto de vosotros, no para este gilipollas."
Parece imposible decir más insultos en menos tiempo. Ni los Matamoros en ese ring televisivo llamado Crónicas Marcianas, ni Risto (Stoichkov, no Mejide, que era mucho más duro) cuando le anulaban un gol superan el índice de violencia verbal de Josh Homme. Gran músico pero, como él mismo dice en una de sus canciones, everybody knows that you’re insane...

miércoles, 11 de junio de 2008

LOS CABEZA DE CARTEL

La temporada festivalera ha comenzado y el primero en caer ha sido el Electric Weekend de Getafe. Después ha venido Festimad y está a las puertas Summercase. La guerra de guerrillas que se han declarado los promotores de macrofestivales este año daría para escribir muchos post: conspiraciones, traiciones, contraprogramaciones, cachés desorbitados… pero es una polémica que me da mucha pereza y estamos a mitad de semana, así que voy a plantear una pregunta: ¿Qué criterio siguen los festivales para decidir que grupo es el cabeza de cartel?. Como decía Harry el Sucio, hay tantas opiniones como traseros y todos tenemos la nuestra. Yo siempre había creído que el orden del cartel se confeccionaba en función del presupuesto. Cuanta más pasta cobre el grupo, más arriba estará. Otros amigos aseguran que es por su trayectoria y veteranía. Es decir, cuanto más tiempo lleves en esto, más posibilidades tienes de ser la atracción principal. La otra opción mantiene que el cabeza de cartel es el grupo que está atravesando un mejor momento y se considera que tiene un mayor poder de convocatoria entre el público. Ninguno de los tres planteamientos, todos muy respetables, es lo suficientemente sólido como para responder a las siguientes preguntas sobre Electric Weekend: ¿Merece Serj Tankian, por mucho que haya liderado a S.O.A.D., estar por delante de mis admirados Biffy Clyro?. ¿Por qué los hermanos Cavalera están relegados a tocar en un escenario más pequeño y en peores condiciones? (pregunta también aplicable a Q.O.T.S.A.)… y, lo más importante, si Iggy Pop es el padre de lo que hoy conocemos como Punk… ¿por qué unos devaluados Offspring actúan en un horario de privilegio y la iguana de Detroit se contorsiona a plena luz del día?.
Bueno, si algún lector de este humilde blog se encuentra entre las más de 54.000 personas que se pasaron por el Electric Weekend, se agradecen los comentarios.

martes, 27 de mayo de 2008

Del LOLOLO al LALALA

Hay veces que, sin quererlo, una banda mítica está de actualidad. Es el caso de los siempre reivindicables The Kinks y, seguramente, su líder Ray Davies ni lo sepa, pero es difícil caminar por la calle y no cruzarse con alguien que, con mayor o menor fortuna, tararea eso de "lololololola”. El motivo es el nuevo anuncio de Coca Cola, que convierte el mundo en un karaoke gigante a ritmo de la canción Lola de The Kinks. Aunque lo curioso es el origen de este tema, que podemos encontrar en el discazo Lola vs. Powerman and The MoneyGo-Round par tone, una joya del rock setentero. Su letra cuenta la historia de un romance con travesti de por medio, algo parecido a lo que le pasó al (ex) futbolista Ronaldo hace unos meses, y en una estrofa Davies decía que sus labios tenían sabor a Coca Cola. A la BBC no le gustó la idea y consideró que tenía un mensaje publicitario implícito, así que se cambió la palabra Coca Cola por Cherry Cola para poder sonar en las radios británicas. Décadas después se ha repetido la película, pero a la inversa. Lola y su Coca Cola suenan en los móviles igual o más que el Chiki Chiki, aunque la mayoría de sus usuarios si conocen a Chikilicuatre pero no saben quienes son The Kinks. Lástima.

Hablando del festival anteriormente conocido como Eurovisión, estos días hemos asistido a uno de los debates más delirantes de los últimos años, cuando José María Iñigo abrió la caja de los truenos al afirmar que Massiel ganó en el 68 por compra de votos. Lo que no se ha dicho es que el archifamoso La, la, la tiene un parecido más que razonable con otra canción de The Kinks llamada Death of a Clown, como el mismo Dave Davis dejó caer en su autobiografía. La venganza se sirve en lata fria.

martes, 13 de mayo de 2008

NADIE ES PERFECTO/A

Qué la curvilínea Scarlett Johansson sea uno de los nombres más buscados en Google, haya protagonizado los sueños húmedos de hombres (y mujeres) de medio mundo y, al mismo tiempo, pueda presumir de una intachable trayectoria fílmica, no significa necesariamente que sea la mujer perfecta। De hecho, su intento de convertirse en musa del pop está resultando fallido।
Tal vez las expectativas estaban demasiado altas: la nueva novia de Hollywood interpretando el cancionero de Tom Waits, acompañada por dos gurús como Nick Zimmer (Yeah Yeah Yeah’s) o Dave Sitek (TV on the Radio) a la producción y rematando con David Bowie como estrella invitada. Buenos mimbres para un debut donde la gran duda estaba en el registro vocal de la actriz, teniendo como único referente su versión del “Brass in Pocket” de The Pretenders en la película Lost in Translation. Esa secuencia del karaoke tenía su gracia, pero este disco produce la sensación menos deseada por un artista: indiferencia. “Falling down” no tiene la fuerza que requiere un single, su voz está excesivamente tratada y carece de la arrebatadora personalidad que siempre ha caracterizado a la actriz neoyorquina।


Una vez, mi admirado Jordi Costa dijo que Scarlett Johansson era puro marketing y que, si se despojara de todo ese pseudo glamour mediático, sólo sería una niña más de la América profunda con sobrepeso, de esas que se pasan el día en bata dentro de su caravana y beben leche directamente del envase. Puede que su imagen esté sobredimensionada y que todo este regusto indie no sea más que una estrategia para mitificarla, aunque si la comparamos con otras actrices de su edad (¿Lindsay Lohan?, ¿Jessica Alba?) encontramos algo más de talento y buen criterio.Queda saber si este “Anywhere I lay my head” ha sido un capricho, un ejercicio de onanismo, un atrevimiento o si, por el contrario, tendrá cierta continuidad. De momento, sólo se trata de un disco de versiones más que no está a la altura de la belleza de su intérprete.

miércoles, 30 de abril de 2008

UN DÍA DE FURIA CAÑÍ

En la película de Joel Schumacher Un día de furia el actor Michael Douglas vive su particular descenso a los infiernos en un solo día. Ayer la realidad volvió a superar a la ficción, sé que es una frase muy manida, pero es la que mejor define lo vivido ayer por el otrora icono del destape Andrés Pajares. Eso sí, parafraseando el título de su última obra teatral, Pajares emuló a Douglas “a su manera... de hacer”, protagonizando una escena más propia del cine de Berlanga. Se presentó en un despacho de abogados con una pistola de juguete, unas gafas de sol, una gorra y un bigote postizo. Un caracterización digna de las Celebrities en Muchachada Nui. No es la primera vez que monta un lío surrealista. En su fallido regreso a los escenarios se encaró con varios periodistas que acudieron al teatro buscando carroña. Semanas después destrozó la habitación de un hotel y fue ingresado en una clínica mental, donde permaneció atado de pies y manos. Por último, acudió notablemente desorientado a un programa nocturno del corazón para cobrar 45.000 euros por decir todo tipo de incoherencias. Su aparición en El Hormiguero fue la enésima demostración de que Pajares es la decadencia personificada. La versión masculina de El crepúsculo de los dioses cuyo final se puede intuir.

El verano pasado entrevisté a Pajares en el documental Mi nombre, Madrid (Telemadrid) y no cobró nada porque en ningún momento habló de su vida personal. Gestionar la entrevista fue una odisea, con continuos cambios de fecha. Llegó a la grabación en el Hotel Miguel Ángel con dos horas de retraso y su piel lucía un color más amarillo que la de Homer Simpson. El director de fotografía se ganó el sueldo para intentar que en pantalla pareciera medianamente humano. Su atuendo debía pertenecer a las sobras del vestuario de Los bingueros o Los energéticos. Ni Viruete se atrevería la americana azul cielo que llevaba, encima de una camiseta sin mangas ultraceñida. Con mucho esfuerzo dialéctico, intenté que no se fuera de las preguntas y, una vez montada la entrevista, incluso parecía bastante cuerdo, con unos momentos de lucidez impropia de ese esperpento que se pasea por los platós de televisión hablando del hijo, la hija y la madre que los parió।


Estaba ilusionado con su 50 aniversario como profesional, con volver a sentirse actor, pero ese entusiasmo no se ha visto correspondido por el público y las consecuencias de la decepción están siendo letales. Más allá de la persona y el personaje, me quedo con su interpretación de Makinavaja, genial adaptación del cómic de Ivá, y su frase “En un mundo sin moral ni ética, solo nos queda la estética" tras disparar a un comisario torturador. No descartó que, en su próximo escándalo, reviva una escena similar a ésta de “el último choriso”.