viernes, 27 de febrero de 2009

SANGRE, SUDOR Y BOTOX

Los académicos de Hollywood han sido injustos con Rourke. Su interpretación en The Wrestler es, de largo, lo mejor de la última película de Darren Aronofsky. Después de su fallida (y pretenciosa) The Fountain, las expectativas no eran muy altas y temía encontrarme una obra impersonal, de estética intachable y nulo contenido. No se sí ha sido por Accept (cuyas canciones no escuchaba en una película desde Demons), por Rourke o por las dos cosas, pero me ha gustado. Vale que las películas sobre el ocaso y la redención de un (anti)héroe son facilonas, pero el tándem Aronofsky-Rourke funciona. Se complementan, uno pone la visceralidad y otro la decadencia. La cara bonita la pone Marisa Tomei, algo que se agradece porque el rostro de Rourke es un sindios. Al sonar Sweet Child O’mine antes de los combates me pregunté si él y Axl Roxe son la misma persona o si sólo comparten sesiones interminables de botox.

Quitando ese momento, no aparte mi retina de la pantalla. Eso es algo muy meritorio si tenemos en cuenta que la historia comienza con el declive del protagonista y sabemos lo que va a pasar desde el primer minuto de metraje. A la salida del cine, junto a un compañero generacional, no pude evitar que los tiempos del Pressing Catch eclipsaran la conversación de camino a casa. Se sucedían frases tipo: “¿Te acuerdas del Estaca Dugan?, ¿y de Los Sacamantecas?. Mi favorito era El Poli Loco. Yo tenía el muñeco del Snake Roberts. André el Gigante salía en la princesa prometida...” y así durante un buen rato. Alguno que volvía del cine se incorporó a la conversación y aquello se convirtió en un improvisado (y delirante) debate. Un híbrido entre “Soy el que más sabe de TV” y “¿Quién sabe dónde?”, pero con mucha nostalgia de por medio. Estas son algunas de las curiosidades, leyendas urbanas y rumores varios que fueron surgiendo:

- El último guerrero es un azote de los republicanos que podría enrojecer al mismísimo Schwarznegger. Imparte charlas en las universidades y frases como “El mundo desaparecería si todo el mundo fuera homosexual" o "el mariconeo hace que el mundo no avance" están entre sus citas célebres.
- Owen Heart (de la Heart Foundation) falleció mientras entrenaba, al caer a más de 15 metros de altura.
- Jack “Snake” Roberts sigue en activo con 53 años. Ofrece combate en garitos de mala muerte a cambio de bebida. Su aspecto actual es más lamentable que él de Rourke en The Wrestler. Este video del año pasado lo demuestra.


- Mister Perfecto, El Cariñoso, British Bulldog y Yokozuma murieron antes de llegar a los 40 por consumo desmedido de drogas, analgésicos y anabolizantes.
- Bam Bam Bigelow se lleva la palma. Se quemó intentando salvar a sus hijos de un incendio. Arruinado, fue abandonado por su mujer y, cuando intentaba rehacer su vida, su nueva novia quedó en coma tras un accidente de moto. Bigelow murió por sobredosis en 2007.
Nunca antes un muñeco roto dio tanto juego.

lunes, 2 de febrero de 2009

Con aroma a Serie B

Un amigo de Valladolid, autor del ácido y recomendable blog Tierra de Nadie, define la Noche de los Goya cómo la gran fiesta del cine español, aunque no haya nada que celebrar. Este principio se cumple año tras año. Uno se sienta frente a la pantalla y ve la entrega de premios como si fuera el certamen de Miss España, sin importarle quien gane o pierda. Muchas veces te vas a la cama sin saber quien ha ganado los Goya a Mejor Dirección y Mejor Película porque, llegados a ese punto, ya estás dormido en el sofá y cuando abres el ojo ves la teletienda. Al año siguiente no eres capaz de recordar cuál fue la cinta que se llevó más estatuillas y, como mucho, te acuerdas del generoso escote que lucía Elena Anaya.
Su carácter eminentemente televisivo, con las continuas pausas publicitarias y los tediosos guiones, tampoco ayudan. Y las inoportunas reivindicaciones políticas, menos todavía.

Anoche no hubo de eso (y, si hubo, me pilló haciendo zapping), pero si momentos gran interés. Me gustaron los Muchachada y me hizo gracia el comentario entre Vigalondo y Bayona sobre los remakes estadounidenses. También la perfomance de Rec con Manuela Velasco. autoparodiándose. O ver a un ilustre de mi barrio como El Langui recogiendo dos premios. En la gala hubo zombies, sonaron los nombres de Sam Raimi o Tobe Hooper y el Goya Honorífico lo recibió Jesús Franco, con su inseparable Lina Romay supliendo el escotazo de Elena Anaya. El inefable director (de quien ya escribí aquí) habló con valentía, como siempre ha hecho, y dedicó el premio a los jóvenes cortometrajistas. Lástima que Los Cronocrímenes y El Encargado se fuesen con las manos vacías.