“He llegado a la conclusión de que aquí nadie sabe de cine, ni conoce nada. Por eso hacen copias descaradas, porque saben que nadie se dará cuenta. Lo digo hasta de Los Otros, que di comienzo a esa tendencia en España. A mí me gustó la película de Amenabar, lo que pasa es que ya la había visto antes. La hizo Jack Clayton décadas atrás basándose en un cuento de Henry James y me pareció genial. Hay una falta alarmante de originalidad actualmente”.
Así de tajante se muestra el incombustible Jess Franco en una entrevista publicada este mes, al ser preguntado por el éxito en taquilla de cineastas como Amenabar, Balagueró o J.A. Bayona y su orfanato. Mención especial merece este último, pues solamente en su primer fin de semana recaudó la friolera de 6 millones de euros, convirtiéndose en el segundo estreno más taquillero de la historia del cine cañí. Por si esto fuera poco, en dos días en cartelera El Orfanato ha recaudado más que todo el cine español en 2007, datos que invitan a la reflexión con una doble lectura, una noticia buena y una mala, como en los chistes.
Así de tajante se muestra el incombustible Jess Franco en una entrevista publicada este mes, al ser preguntado por el éxito en taquilla de cineastas como Amenabar, Balagueró o J.A. Bayona y su orfanato. Mención especial merece este último, pues solamente en su primer fin de semana recaudó la friolera de 6 millones de euros, convirtiéndose en el segundo estreno más taquillero de la historia del cine cañí. Por si esto fuera poco, en dos días en cartelera El Orfanato ha recaudado más que todo el cine español en 2007, datos que invitan a la reflexión con una doble lectura, una noticia buena y una mala, como en los chistes.
Empecemos con la buena. El público español no da la espalda al cine de género y acude en masa a las salas sin ningún prejuicio por tratarse de una película “de miedo”. Buena noticia y más aún tratándose de una ópera prima, de un debutante como Bayona que ha empezado desde abajo (diría que incluso desde los infiernos, dirigiendo incluso videoclips de Camela) y no de “los de siempre” que viven a costa de las subvenciones.
Ahora viene la mala noticia y es que, a mi gusto, los espectadores no han respondido porque les guste el cine de género, sino porque esta película se ha sabido promocionar correctamente. Saber venderse lo es todo para sobrevivir en el panorama actual y la nula promoción es una de las asignaturas pendientes (una más). Sólo así se explica que mucha gente se haya perdido la más que recomendable Bosque de sombras porque ni siquiera ha oído hablar de ella y, sin embargo, si ha visto a Belén Rueda pasearse por todas las televisiones promocionando El Orfanato, por no hablar de la campaña realizada de Telecinco.
Ahora viene la mala noticia y es que, a mi gusto, los espectadores no han respondido porque les guste el cine de género, sino porque esta película se ha sabido promocionar correctamente. Saber venderse lo es todo para sobrevivir en el panorama actual y la nula promoción es una de las asignaturas pendientes (una más). Sólo así se explica que mucha gente se haya perdido la más que recomendable Bosque de sombras porque ni siquiera ha oído hablar de ella y, sin embargo, si ha visto a Belén Rueda pasearse por todas las televisiones promocionando El Orfanato, por no hablar de la campaña realizada de Telecinco.

¿A dónde quiero llegar con esto? Muy sencillo, en España el único requisito para un film funcione o fracasé está en su promoción, no es el criterio del público él que dicta sentencia. ¿Y por qué no es el público quién decide? Más fácil aún, por su ignorancia supina. No voy a ser yo quien descubra ahora que en España (a diferencia de Francia, por ejemplo) no hay cultura cinematográfica, sino televisiva. Los actores de teleseries son mayor reclamo que los curtidos en el cine y las referencias a títulos de culto pasan totalmente desapercibidas para el gran público. Si preguntas a un español medio por su película de terror favorita (como diría el asesino de Scream) te responderá que El Exorcista o Psicosis, seguro. Y ya si le preguntas que te diga títulos de películas de terror, malamente llegará a la docena.
Esa ignorancia es la que impide que aprecien los continuos fusilamientos (u homenajes a lo De Palma) a Viernes 13, Poltergeist, Una vuelta de tuerca, Scanners (...y podría seguir) que hay en “El Orfanato”.
Tópica y previsible para los curtidos en el género, accesible y vistosa para el resto de los mortales, que son los que van a ver películas españolas al cine los viernes por la noche con la novia. Los mismos que cuando abandonan la sala están maravillados por la originalidad de El Orfanato y satisfechos por la cantidad de sustos que se han llevado.A sus 75 años, Jess Franco acierta plenamente en su radiografía del cine patrio. ¿Necesita el cine de terror español una vuelta de tuerca?
Ese glamour de mercadillo pseudocultureta no va conmigo, aunque lo respeto. Sin embargo, sería injusto meter en el mismo saco a 
De todas esas virtudes con que cuenta
Entre las palabras que vale la pena rescatar de las conversaciones mantenidas en los últimos días, unos piensan que Haneke resulta más interesante actualmente, que Miike ha tomado el relevo del Cronenberg más insano, o que si sigue por este camino, terminará siendo una especie de Spielberg. Parece que han olvidado que hablan de una de las mentes más influyentes del género durante las últimas tres décadas, además de los pocos que pueden presumir de no haber sufrido altibajos. El triunfo de la regularidad y de la fidelidad a uno mismo. Esas son las claves por las que Cronenberg ahora es reivindicado por muchos pseudointelectuales que antes renegaban su obra, mientras muchos gurús del gore/terror se sienten defraudados.
Sin ánimo de desmenuzar aquí la película, la trama es una montaña rusa que pasa de la violencia más extrema (no perderse ni un instante de la lucha en la sauna) y momentos entrañables hasta ahora inéditos en su extensa filmografía (abrazos múltiples, exaltación de la amistad, mercenarios mostrando su versión más sensiblera...). Como el análisis de la violencia es una constante en su discurso, imagino que esta dualidad entre agresividad-sensibilidad será intencionada y habrá querido dar un paso más respecto a 

